Un tratamiento con color no tiene necesariamente la misma función que una base de maquillaje. Su objetivo puede ser doble: aportar un efecto cosmético inmediato mientras ofrece los beneficios d’une formule de soin.
En función del producto, el color puede ayudar a unificar visualmente el tono, aportar un efecto saludable o disimular pequeñas irregularidades. Algunas fórmulas incorporan además activos destinados a responder a necesidades concretas de la piel.
Para las pieles con tendencia a las imperfecciones, es importante elegir una textura adecuada y no comedogénica cuando esta característica sea necesaria. Para las pieles sensibles, conviene priorizar una fórmula bien tolerada.
Cuando el tratamiento con color incorpora protección solar, esta puede complementar la rutina diaria. Sin embargo, el nivel de protección indicado solo se alcanza cuando el producto se aplica en cantidad suficiente y siguiendo las recomendaciones de uso.