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EXFOLIANTES Y MASCARILLAS

Cuidados específicos para exfoliar, renovar y purificar la piel respetando sus necesidades y su nivel de sensibilidad.

Los exfoliantes y las mascarillas son tratamientos complementarios que pueden incorporarse a una rutina de cuidado facial cuando la piel necesita una acción específica. Un exfoliante ayuda a eliminar células acumuladas en la superficie cutánea, mientras que una mascarilla puede aportar hidratación, confort o una acción purificante según su fórmula. No todas las pieles necesitan exfoliarse con la misma frecuencia. Una piel grasa o con tendencia a las imperfecciones puede beneficiarse de un cuidado que ayude a mejorar el aspecto de los poros y el exceso de sebo, mientras que una piel sensible requiere fórmulas suaves y una frecuencia de uso adaptada a su tolerancia. La elección del producto debe basarse en las necesidades actuales de la piel. Exfoliar más no significa necesariamente obtener mejores resultados: una rutina equilibrada ayuda a preservar el confort y la función barrera de la piel.
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Guía completa sobre EXFOLIANTES Y MASCARILLAS

La exfoliación forma parte de una rutina de cuidado específica, no de una obligación diaria. La superficie de la piel se renueva de forma natural y los corneocitos se desprenden progresivamente. Cuando se acumulan, la piel puede presentar un aspecto más apagado o una textura irregular. Un exfoliante ayuda a acelerar o facilitar este proceso dependiendo del mecanismo de acción de su fórmula.

Existen diferentes tipos de exfoliación. Los ácidos, como el ácido salicílico, actúan principalmente sobre la cohesión de las células de la capa córnea y pueden resultar especialmente interesantes para pieles con tendencia a las imperfecciones. Los exfoliantes con polihidroxiácidos, como la gluconolactona, suelen ofrecer una exfoliación más progresiva y pueden ser una opción interesante cuando se busca una acción más suave.

La elección depende de la piel y de su tolerancia. Una piel grasa puede necesitar una rutina orientada al exceso de sebo y a los poros visibles, mientras que una piel sensible puede requerir una frecuencia menor y fórmulas especialmente respetuosas. La niacinamida, por ejemplo, puede complementar una rutina dirigida a las imperfecciones y al exceso de sebo sin que sea necesario recurrir continuamente a la exfoliación.

Las mascarillas tienen una función diferente. Algunas están diseñadas para purificar, mientras que otras buscan hidratar o aportar confort. Por ello, no deben considerarse simplemente como una versión más intensa de una crema. La frecuencia de uso depende de la fórmula y de las necesidades de la piel.

Un exfoliante se utiliza normalmente después de la limpieza y antes de los tratamientos posteriores, respetando siempre las indicaciones de uso. Si se incorporan otros activos potencialmente irritantes, como retinoides, conviene evitar acumular demasiados tratamientos intensivos en una misma rutina.

Uno de los errores más habituales es pensar que una exfoliación frecuente permite obtener una piel más lisa rápidamente. Una exfoliación excesiva puede provocar sequedad, sensación de tirantez o molestias y alterar el confort de la piel. Por eso, la frecuencia debe adaptarse progresivamente a la tolerancia individual.

Para una piel con tendencia a las imperfecciones, una rutina puede combinar una limpieza adecuada con un tratamiento específico de SEBIACLEAR, sin necesidad de multiplicar los productos exfoliantes. En cambio, cuando la preocupación principal es la deshidratación, puede ser más interesante priorizar ácido hialurónico y cuidados hidratantes.

Todo lo que necesitas saber sobre EXFOLIANTES Y MASCARILLAS

¿Cuántas veces a la semana debería exfoliar mi rostro?

No existe una frecuencia universal. Depende del tipo de exfoliante, su concentración, la fórmula y, sobre todo, de cómo responde la piel. Una piel que tolera bien un exfoliante puede utilizarlo con mayor frecuencia que una piel sensible o que presenta molestias.

Como punto de partida, es preferible seguir las indicaciones específicas del producto y comenzar con una frecuencia moderada. Si aparecen tirantez, descamación, escozor o molestias persistentes, conviene reducir la frecuencia o suspender temporalmente el uso.

La exfoliación tampoco debería competir con otros tratamientos activos de la rutina. Si ya utilizas productos con ácido salicílico u otros activos exfoliantes, hay que tenerlo en cuenta para evitar acumular tratamientos similares.

¿Es mejor un exfoliante químico o uno físico?

Depende de la fórmula y de las necesidades de la piel. Los exfoliantes químicos utilizan determinados ácidos para actuar sobre la superficie cutánea, mientras que los exfoliantes físicos utilizan partículas o una acción mecánica para favorecer la eliminación de células superficiales.

En pieles sensibles o con tendencia a las imperfecciones, no siempre es necesario recurrir a una exfoliación mecánica intensa. Una fórmula química correctamente seleccionada puede proporcionar una exfoliación más controlada.

Lo importante no es elegir una categoría como universalmente mejor, sino valorar la tolerancia, la frecuencia de uso y el objetivo de la rutina. En ambos casos, una exfoliación excesiva puede provocar molestias.

¿Puedo exfoliarme si tengo la piel sensible?

Sí, pero la elección del producto y la frecuencia son especialmente importantes. Una piel sensible puede reaccionar con mayor facilidad a concentraciones elevadas o a una combinación excesiva de activos.

Los polihidroxiácidos como la gluconolactona se utilizan en formulaciones que buscan una exfoliación progresiva. Aun así, la tolerancia es individual y no debe darse por hecho que un ingrediente será adecuado para todas las pieles sensibles.

Cuando la piel está irritada, presenta descamación importante o molestias, lo más prudente es priorizar el confort y simplificar temporalmente la rutina en lugar de insistir con la exfoliación.

¿Una mascarilla puede sustituir a una crema hidratante?

No necesariamente. Una mascarilla y una crema hidratante pueden tener funciones complementarias y no están formuladas necesariamente para utilizarse de la misma manera.

Una mascarilla puede proporcionar un cuidado puntual, por ejemplo, hidratante, calmante o purificante, mientras que una crema está pensada para integrarse de forma más regular en la rutina y contribuir al mantenimiento del confort cutáneo.

Si la piel está deshidratada, una rutina basada en ingredientes como el ácido hialurónico puede ser más importante que aumentar la frecuencia de las mascarillas. La necesidad de un tratamiento específico dependerá siempre del estado de la piel y de la fórmula utilizada.

¿Puedo usar un exfoliante si tengo granos o puntos negros?

Puede formar parte de una rutina para una piel con tendencia a las imperfecciones, pero no todos los exfoliantes son adecuados ni es necesario utilizarlos con demasiada frecuencia.

El ácido salicílico es un ingrediente habitual en productos destinados a pieles con imperfecciones porque presenta afinidad por los componentes lipídicos del folículo y puede ayudar a mejorar su aspecto. Sin embargo, la concentración, la formulación y la frecuencia de aplicación son determinantes para la tolerancia.

En una rutina antiimperfecciones, el exfoliante debe considerarse como un elemento dentro de un conjunto de cuidados. La gama SEBIACLEAR ofrece diferentes productos destinados a las pieles con tendencia al acné y permite adaptar la rutina según las necesidades.

¿Puedo utilizar un exfoliante y retinol la misma noche?

No es recomendable asumir que todos los exfoliantes pueden combinarse con retinol en una misma aplicación. Ambos pueden aumentar la intensidad de una rutina y, en algunas pieles, la combinación puede favorecer irritación, sequedad o molestias.

Si utilizas retinol, puede ser más sencillo alternar las noches de uso del retinoide y del exfoliante, especialmente durante las primeras semanas. Esta estrategia permite valorar mejor la tolerancia de la piel.

La rutina debe adaptarse a la fórmula concreta y a la respuesta individual. No es necesario utilizar varios activos intensivos simultáneamente para conseguir una rutina eficaz. En caso de duda, conviene seguir las instrucciones del producto o solicitar consejo a un dermatólogo o farmacéutico.

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