La protección solar corporal es especialmente importante cuando grandes zonas de la piel quedan expuestas al sol. Playa, piscina, senderismo, deporte al aire libre o simplemente una jornada prolongada fuera de casa pueden aumentar el tiempo de exposición. Utilizar un protector adecuado ayuda a reducir la exposición de la piel a la radiación UV, aunque ningún producto sustituye a las medidas generales de protección solar.
Para una exposición solar importante, una protección SPF50+ puede ser especialmente adecuada. El SPF informa principalmente sobre la protección frente a los UVB, pero una buena fotoprotección debe ofrecer también protección frente a los UVA. La colección CUERPO SOLAR incluye diferentes fórmulas SPF50+, entre ellas leches, cremas, sprays, brumas y aceites.
La elección de la textura depende en gran medida de las preferencias y necesidades de la piel. Una leche o crema puede resultar interesante para las pieles secas que buscan una sensación más confortable. Los sprays y brumas pueden facilitar la aplicación sobre grandes superficies corporales, mientras que un formato compacto puede ser práctico para llevar durante las actividades al aire libre.
La cantidad aplicada también es importante. Utilizar una capa demasiado fina puede reducir la protección obtenida respecto a la indicada en el envase. El producto debe extenderse de manera uniforme sobre todas las zonas expuestas, sin olvidar áreas como hombros, escote, brazos, piernas, espalda, manos o empeines.
La reaplicación forma parte de una buena rutina de fotoprotección. Debe repetirse con frecuencia durante la exposición, especialmente después de nadar, sudar o secarse con una toalla. La resistencia al agua no significa que el producto permanezca intacto indefinidamente.
Después de la exposición solar, la piel puede necesitar hidratación y confort. Un cuidado after-sun puede ayudar a mantener la piel hidratada y aportar una sensación calmante. La colección CUERPO SOLAR incluye tanto una leche como un spray after-sun para complementar la rutina.
Para las pieles secas o deshidratadas, la protección solar puede integrarse en una rutina corporal que incluya también cuidados hidratantes. Ingredientes como la niacinamida pueden formar parte de fórmulas destinadas a reforzar la función barrera y mantener el confort cutáneo. Para una rutina corporal más completa, pueden combinarse la fotoprotección con productos de cuidado corporal adaptados a las necesidades de la piel.